jueves, 3 de mayo de 2007

3 mayo. Elecciones para abades de convento

Sor Catalinita del Penedés anda estos días por su convento con el hábito volando, como la capa de Supermán, de tan rápida que va a todos los sitios. Prepara, con un equipo de monjas, las elecciones que en breve se celebrarán en su convento y en los demás conventos de ese Gran Convento de Conventos que es El Principado de Cataluña
A Sor Catalinita, en el fondo, no le hacen mucha gracia las elecciones. Ella desea un estado de cosas perfecto, reglamentado, en el que cada individuo hace lo que debe, un estado de cosas inspirado en el ideal monástico-nacionalista. Entonces sería totalmente irrelevante la identidad del abad que gobernara el Convento de Conventos y el abad que gobernara cada convento. Bastaría con un viejecito abad que recibiera directamente la doctrina de Dios. Ese viejecito no sería elegido por sufragio universal sino nombrado directamente por Dios. La vida en los conventos discurriría por sí sola, sin necesidad de abades rotativos o elegidos, por la propia fuerza de los dogmas que se inspiran en los trozos de cielo y en los metros cúbicos de aire de los claustros. Todas la monjitas y monjitos llevando la misma vida y rezando las mismas oraciones por la fuerza de la doctrina. Sabe que no es la única que desea este estado de cosas, que todos los curas, monjitos y monjitas lo desean.
Además, sabe que este deseo es viejo y que en otros momentos de la historia se ha ensayado con éxito. Así lo pensó y lo hizo Hiltler, por poner un ejemplo, ese gran cura amante de los dogmas.
Pero, como ese gran cura Hitler, también sabe Sor Catalinita que el estado ideal de cosas no se consigue a la primera, que antes hay que ganar elecciones, pasar por esa humillación. Por eso, durante estos días, lleva una frenética actividad, para que su querido abad el Carodísimo y Generalísimo Rovira vuelva a ganar y a regir el convento de Sor Catalinita.
Aunque no quiere ni pensar que puedan los civiles de Ciutadans o del PP obtener representación en los conventos. Si esto sucede, es que está mal hecha la ley electoral. Sería necesaria cambiarla para impedir que esos civiles lleguen a tener protagonismo.
¿Cuáles son los cambios que introduciría Sor Catalinita en la Ley Electoral? Mañana los pensará.
Y escribirá a su hermana querida.

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