lunes, 7 de mayo de 2007

7 mayo. El nuestro Señor de las No Elecciones

Querida hermana en EL NUESTRO SEÑOR DE LAS NO ELECCIONES:
Ayer te escribí una carta al final de mi agotadora jornada. Preparo con denuedo las elecciones a abad de mi convento, pero no me hacen ninguna gracia las elecciones. Prefiero el sistema de designación, mucho más que el de elección. Ya sabes que pienso que es suficiente con que sea abad siempre el mismo, ese curita viejo.
Pero lo que verdaderamente me preocupa ahora es que los civiles puedan adquirir representación en el convento. Por eso he planificado las siguientes normas electorales para ser incorporadas cuanto antes:
1- Imponer como condición que los candidatos sean curas, monjes y monjitas y no civiles.
2.-Considerar legítimo que cualquier cura, monje o monjita recrimine a los civiles e incluso que los amedrente, al estilo de los curas brutos del País Vasco.
3.-Considerar perfectamente legítimo y democrático que los civiles terminen no presentándose a elecciones por miedo a las presiones de los curas, monjes y monjitos.
Dime, hermana, ¿no son normas dignas de respeto y a todas luces razonables.
Todo por nuestro convento, ¡VIVA NUESTRO CONVENTO!
Se despide tu hermana en EL NUESTRO SEÑOR DE LAS NO ELECCIONES

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