Querida hermana en EL NUESTRO SEÑOR DE LA PATAGOGÍA.
Me llegan rumores de que en tu tierra mallorquina las conversaciones para formar pacto de progreso se estancan, siendo el motivo que los del Bloc quieren más, especialmente la conselleria de Educación.
Parece que estás un poco decepcionada, pero te voy a mostrar algo que debes aprender y aceptar. A los curas, monjes y monjitas nos gusta la educación, nos debe gustar la educación, poder intervenir en esos inmaduros y descerebrados cerebros de la juventud para convertirlos en esa gran y deseada juventud. Controlar las escuelas nos permite la ingeniería social suficiente para poder conseguir en un futuro próximo la perfección, esa balsa de aceite en la que ningún viento nos haga dudar de Dios.
La abadesa de mi convento, la Carodísima Rovira, que tiene bigote y se ajusta el pantalón por la entrepierna debajo del hábito, nos lo ha enseñado siempre, “pedagogía, pedagogía”. También lo predicó ese cura curón que fue Pujol: “pedagogía, pedagogía”. El abad Ibarreche también lo dice, pero en vasco, “piedogogía, piedogogía”. Y, cómo no, también los curas brutos de ETA y Batasuna, “patagogía, patagogía”.
Y para reforzar más esta tesis, te voy a poner ejemplos de autoridad incontestable de abades prestigiosos del nacionalismo del pasado y que son nuestros indiscutibles guías espirituales. El abad Hitler ponía cara de niño cuando visitaba las escuelas donde los niños formaban al ritmo de sus oraciones. El abad Mussolini organizó un sistema de enseñanza lleno de bellos cantos sagrados a la patria. Incluso el abad Franco. Porque, hermana, el abad Franco es un alma gemela nuestra; cierto que no reconocía nuestros conventos catalanes, pero en el fondo, en el fondo, en el fondo, era igual que nosotros, los curas, monjes y monjitas nacionalistas. No lo digas nunca, pero no lo olvides nunca.
Tu querida hermana EL NUESTRO SEÑOR DE LA PATAGOGÍA.
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1 comentario:
Mi muy dilecta y nunca bien ponderada hermana Catalineta, grande entre grandes:
Humildemente alzo mi temblorosa voz para proclamar un nuevo uso verbal de la palabra patología que encaja como la Malvasía entre dulces de Cabello de Angel en la expresión clínica de patología identitaria.
Sírvase pasar por mi humilde entre los humildes blogs para posteriores explicaciones.
Una reverencia.
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