Devota correspondencia desde el corazón del Principado
Querida hermana en EL NUESTRO SEÑOR DE LAS PROCESIONES.
Aquí, en Punta Umbría, Huelva, en el seminario, seguimos reunidos con nuestras oraciones todos los curas, monjes y monjitas de Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía. Un ambiente estupendo. Rezamos, oramos, cantamos. Y qué cuerpo místico nos une a todas.
Tú sabes que antesdeayer por la tarde hubo una manifestación civil en Pamplona contra los curas brutos vascos, contra el terrorismo. Según cuentan los periódicos, una barbaridad de gente. ¿Sabes tú qué hicimos nosotros aquí, como desagravio? Pues, a la misma hora en que empezó la manifestación en Pamplona contra los curas brutos, salimos en procesión todos los curas, monjes y monjitas reunidos en este seminario, que condenamos las brutadas de los curas brutos, pero que comprendemos la doctrina que hay detrás de sus brutadas; doctrina, no lo olvides, que es la nuestra. Y dimos vueltas y vueltas alrededor del seminario. Y los que con más fervor cantaban eran los curas no brutos del País Vasco.
¡Qué hermosa es una procesión! ¡Qué desagradable es una manifestación civil! Una procesión sabe de dogmas y sus pancartas respetan los dogmas conventuales y se redactan en lengua sagrada latina. Una manifestación, en cambio, no respeta dogmas y redacta sus pancartas en esa odiosa lengua civil.
¡Qué alto cantamos durante la procesión alrededor del seminario, en nuestras leguas sagradas: en el latín sagrado catalán, en latín sagrado vasco, en el latín sagrado gallego, en el latín sagrado andaluz!
Tu amada hermana en EL NUESTRO SEÑOR DE LAS PROCESIONES.
. SOR CATALINITA DEL PENEDÉS
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