Las oraciones del buen monjita Sor Catalinita del Penedés, o cómo mantener limpio el convento del Principado.
Ayer dejamos a Sor Catalinita, después de escribir una carta a una su muy querida hermana de otro convento, embargada de lirismo y mirando al techo. En la carta le decía que la columna de aire que se apoya sobre los conventos catalanes (el de la MASía de Montserrat, el de Poblet, el de Ripoll y el propio de Sor Catalintia) es de los habitantes de los conventos, es decir de los catalanes, y de nadie más, vamos, que tenían soberanía nacional sobre él; y que el aire que queda en medio de de los cuatro conventos, desde el suelo hasta el cielo, también es de los conventos, es decir de los catalanes, que tienen poderosas narices, y de nadie más. Los civiles, es decir esos no curas, ni monjes ni monjitas que no aceptan la fe y religión nacionalista, no tienen titularidad del aire, porque tienen narices pequeñas.
Ayer no cayó en la cuenta de que si no dejaba respirar a los civiles (forasteros, charnegos, ciutadans y populars) el su aire de Cataluña, éstos morirían. Esta posibilidad, la de que se mueran asfixiados los civiles, la contraría. Sor Catalinita es, además de monja, un alma sensible. Como le contrarió la patada en los… que un monaguillo del abad-lehendakari del País Vasco le había dado a ese tal Aguirre. No, Sor Catalinita no quiere que se mueran. Quiere que respiren el aire del convento catalán, tan limpio, tan perfumado de las flores de los árboles del claustro, que vivan. Pero, cuidado, que respiren y que vivan dando gracias por ese aire prestado y respetando siempre la titularidad catalana de ese aire. Y si un civil entra en el Convento de conventos que es Cataluña y no da gracias por respirar y dice que el aire también es suyo, tendrá que irse y respirar otros aires, los civiles, de evidentemente menor calidad, respirar el aire, por ejemplo de Madrid, esa ciudad que no reza lo suficiente.
Y, si a pesar de todo, un civil no quiere irse del convento, entonces tendrá que ser castigado negándole el aire. ¿Qué eso le ocasiona un problema de salud, como se ve que ocurre en el País Vasco con esos a los que se les dan patadas en los… o se les vapulea, o se les quema el comercio, o, incluso, se les mata…? Problema suyo por su empecinamiento. Sor Catalinita del Penedés vuelve a quedarse mirando al techo de su celda con ojos embargados de lirismo. Oh, exclama, oh, la Inquisición. Y se promete, antes de acostarse para dormir, que mañana le escribirá una carta a la su muy querida hermana contándole las ventajas del método inquisitorial para mantener limpios los conventos.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario