Las oraciones del buen monjita Sor Catalinita del Penedés, o cómo mantener limpio el convento del Principado.
Sor Catalinita del Penedés está exultante. La abadesa de su convento, la carodísima abadesa Rovira, se ha apretado los pantalones debajo del hábito y ha dicho que apoyará plantear un referéndum por la autodeterminación del Convento de conventos que es Cataluña si el Tribunal Constitucional, después de la baja del monaguillo Pérez-Tremps rebaja el Estatut-Regla. Así se habla, dice Sor Catalinita, que anda ligera estos días por los claustros de su convento observando cómo sus hábitos vuelan elegantemente por el aire, estilo supermán.
Y a la primera de cambio, el abad-president del Consejo Tripartito del Convento de conventos, que es Cataluña, se ha rajado, ha dicho que no se sumaría a la aventura del referéndum. Ya sabía Sor Catalinita que este abad-president, con nombre de vino forastero al estilo montilla, que sólo sabe colocarse las gafas con su dedo, no era de fiar. Un tipo fofo, sin las carnes prietas, de origen forastero. No como su amadísima y carodísima abadesa Montilla. Y ya se verá lo que dice el abad de la MASía de Montserrat, ese guapo que se coloca el cuerpo debajo del hábito. A ver si es tan chulo como parece.
Los conventos para los conventuales. ¿Y cómo un convento va a caber en la constitución española, que es civil? El Estatut debe ser Regla, regla monástica, sólo para los fieles. La constitución es cosa de la razón. La Regla es asunto de fe. Por lo tanto, los no fieles, los civiles, que se vayan de los conventos, a la civil Madrid. Porque de Reglas, no de Constituciones, saben los curas, monjes y monjitas, y las monjitas, más que nadie, porque son monjas y porque son mujeres.
Un fragmento de una carta de Sor Catalinita, fechada unos días antes del 6 de Diciembre del año pasado, el día de la Constitución, adquiere toda su significación a la luz de las declaraciones de la carodísima abadesa Rovira. Esta carta se la remite, como tantas, a otra monjita de otro convento de Cataluña (Cataluña es tierra de conventos, paraíso de nacionalistas). Dice así el fragmento:
Muy bien. Ni una oración el día 6 de diciembre. Así se hace, hermana. Yo tampoco he orado nada el día 6. Nada. Nada. Nada. Te digo que hasta habría pecado si hubiera habido ocasión. (…) ¿Te parece que el día 6 de diciembre lo declaremos día de la no oración, el día de pecar?
Sor Catalinita del Penedés está exultante. La abadesa de su convento, la carodísima abadesa Rovira, se ha apretado los pantalones debajo del hábito y ha dicho que apoyará plantear un referéndum por la autodeterminación del Convento de conventos que es Cataluña si el Tribunal Constitucional, después de la baja del monaguillo Pérez-Tremps rebaja el Estatut-Regla. Así se habla, dice Sor Catalinita, que anda ligera estos días por los claustros de su convento observando cómo sus hábitos vuelan elegantemente por el aire, estilo supermán.
Y a la primera de cambio, el abad-president del Consejo Tripartito del Convento de conventos, que es Cataluña, se ha rajado, ha dicho que no se sumaría a la aventura del referéndum. Ya sabía Sor Catalinita que este abad-president, con nombre de vino forastero al estilo montilla, que sólo sabe colocarse las gafas con su dedo, no era de fiar. Un tipo fofo, sin las carnes prietas, de origen forastero. No como su amadísima y carodísima abadesa Montilla. Y ya se verá lo que dice el abad de la MASía de Montserrat, ese guapo que se coloca el cuerpo debajo del hábito. A ver si es tan chulo como parece.
Los conventos para los conventuales. ¿Y cómo un convento va a caber en la constitución española, que es civil? El Estatut debe ser Regla, regla monástica, sólo para los fieles. La constitución es cosa de la razón. La Regla es asunto de fe. Por lo tanto, los no fieles, los civiles, que se vayan de los conventos, a la civil Madrid. Porque de Reglas, no de Constituciones, saben los curas, monjes y monjitas, y las monjitas, más que nadie, porque son monjas y porque son mujeres.
Un fragmento de una carta de Sor Catalinita, fechada unos días antes del 6 de Diciembre del año pasado, el día de la Constitución, adquiere toda su significación a la luz de las declaraciones de la carodísima abadesa Rovira. Esta carta se la remite, como tantas, a otra monjita de otro convento de Cataluña (Cataluña es tierra de conventos, paraíso de nacionalistas). Dice así el fragmento:
Muy bien. Ni una oración el día 6 de diciembre. Así se hace, hermana. Yo tampoco he orado nada el día 6. Nada. Nada. Nada. Te digo que hasta habría pecado si hubiera habido ocasión. (…) ¿Te parece que el día 6 de diciembre lo declaremos día de la no oración, el día de pecar?
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